¿Cómo mejorar la concentración con métodos naturales?

La concentración es una habilidad específica de nuestra mente para enfocar y mantener la atención en un problema, objeto o fenómeno específico. Se desarrolla con la edad, pero también puede resultar difícil de lograr para las personas mayores o como resultado de circunstancias y estilo de vida desfavorables. ¿Cómo mejorar la concentración? Resulta que no es en absoluto muy complicado, sólo requiere algunos cambios de estilo de vida y consecuencias en su consolidación.

¿Cómo mejorar la concentración y la memoria mediante el entrenamiento mental?

El cerebro es, en cierto modo, el mismo órgano que los demás, y para seguir siendo funcional, debe estar constantemente activo. Hay un dicho popular que dice que un cerebro sin usar, como un músculo sin usar, simplemente desaparece.

Por supuesto, esto no debe tomarse al pie de la letra, pero el ejercicio constante de la memoria y la concentración tiene un efecto positivo en la función cerebral y aporta beneficios directos en forma de funciones mentales cada vez más eficientes. Esto es particularmente importante en el caso de los ancianos, ya que evita cambios desfavorables en el desempeño de todas las actividades mentales.

Tenemos varias técnicas a nuestra disposición: ejercicios, juegos mentales, terapias psicológicas e incluso hipnosis. Lo más importante es no dejar que nuestra mente sea aplastada, movilizarla constantemente para que trabaje, sugerir problemas a resolver, mientras se cuida el suministro adecuado del cerebro con oxígeno y nutrientes, lo cual se discutirá más adelante. Gracias a un intenso esfuerzo mental, nuestra memoria y concentración funcionarán perfectamente incluso en circunstancias desfavorables o en la vejez.

Ejemplos de ejercicios de concentración

rompecabezas

Basta con dedicar incluso 15 minutos al día a entrenar la mente, y verás resultados medibles en pocos días. Hay muchos ejercicios específicos, es más, podemos inventarlos nosotros mismos y también habrá un entrenamiento mental adicional. Las más simples y obvias son actividades como la lectura de textos que requieren concentración, la resolución de crucigramas y tareas matemáticas, la confección de rompecabezas, el scrabble, el ajedrez o algunos juegos de cartas, por ejemplo el bridge.

Además, podemos aplicar técnicas sencillas que requieren concentración, como contar de 100 a 1, necesariamente al revés, porque de esta manera nos obligamos a enfocar o jugar asociaciones. También podemos mirar de cerca un objeto, luego esconderlo y tratar de describirlo de memoria. Puedes recordar en detalle los eventos del pasado, un libro que una vez leíste o una película que viste hace mucho tiempo.

El trabajo del cerebro también mejora con actividades manuales aparentemente no relacionadas. Por ejemplo, la participación de una mano no dominante en tareas cotidianas como peinar o voltear libros (la mano izquierda si somos diestros y viceversa), mejora significativamente el rendimiento del cerebro. Los ejercicios oculares funcionan de manera similar: los movimientos horizontales de los ojos de derecha a izquierda y viceversa, o el tambaleo con ochos, facilitan la cooperación de los dos hemisferios del cerebro, y también promueven la hidratación adecuada de los globos oculares.

Otros factores importantes que hay que tener en cuenta

También hay reglas constantes que vale la pena seguir, a saber:

  • Mientras se realiza una tarea determinada, deben evitarse todos los estímulos que distraigan (televisión, música alta, conversación);
  • Nos centramos en un solo objetivo, no nos dedicamos a varias actividades simultáneamente;
  • La memoria se practica mejor repitiendo el conocimiento recién adquirido muchas veces;
  • En caso de problemas de concentración, nos movilizamos y encontramos una motivación positiva, por ejemplo: si hago esta tarea, seré ascendido o algún tipo de recompensa, cuando la termine, podré disfrutar de los placeres, etc.

Ayudas para el cuerpo y por lo tanto el cerebro como un prerrequisito para la aptitud mental

La capacidad de concentración es el resultado de muchos factores y circunstancias diferentes. Una buena oxigenación del cerebro es ciertamente conducente a mejorar todas las funciones mentales, incluyendo la habilidad de enfocar la atención y la memoria eficiente. A su vez, su hipoxia puede ser el resultado de una respiración superficial y poco profunda.

El proceso de respiración es involuntario e incondicional, por lo que a menudo no le prestamos suficiente atención. Mientras tanto, cualquier respiración no proporciona al cerebro suficiente oxígeno, como resultado de lo cual nos sentimos cansados y somnolientos, y las funciones mentales como la concentración, la capacidad de asociarse rápidamente, recordar, se deterioran significativamente.

Vale la pena recordar que hay que hacer ejercicios de respiración que consisten en respirar con el diafragma de vez en cuando – lentamente obtenemos aire de nuestra nariz activando el diafragma y el estómago, y luego lentamente lo soltamos con la boca.

La oxigenación del cuerpo también se ve influida positivamente por los denominados ejercicios aeróbicos o aeróbicos, por lo que en el caso de funciones mentales debilitadas se recomienda hacer una pausa en el trabajo y realizar varios de esos ejercicios. En general, debemos cuidar de proporcionar al cuerpo tanto aire fresco como sea posible, los paseos y la ventilación frecuente de las habitaciones son condiciones esenciales para un estilo de vida higiénico.

El papel de la actividad física, es decir, cómo mejorar la concentración a través del deporte

mujer practicando yoga

No hay duda de que todo tipo de actividad física tiene un efecto positivo en nuestro cuerpo, tanto puramente físico como mental. El hombre es un todo psicofísico, por lo tanto, como dice el viejo refrán, un espíritu sano en un cuerpo sano. La aptitud física tiene un enorme impacto en el funcionamiento del cerebro, lo cual está demostrado por numerosos estudios. Han demostrado que incluso una actividad deportiva un poco intensa pero sistemática reduce el riesgo de enfermarse de Alzheimer, Parkinson o Huntington.

Los ejercicios aeróbicos pueden utilizarse prácticamente a cualquier edad e independientemente del grado de entrenamiento, así como la caminata, la natación, el yoga o el aeróbic. Los más avanzados en los deportes pueden usar un simple entrenamiento de fuerza, intervalos, trote o artes marciales. Lo importante no es tanto el tipo de deporte como la regularidad y la regularidad. No hace falta decir que la actividad física no sólo promueve la salud física y mental, sino también una figura delgada. Sin embargo, debe evitarse el entrenamiento excesivo, ya que amenaza con perturbar el equilibrio bioquímico del cuerpo y la producción excesiva de radicales libres.

La importancia del sueño y el descanso para el rendimiento mental

Si queremos que nuestro cerebro funcione perfectamente, necesitamos dormir bien y aprender a descansar racionalmente. Estas son verdades tan obvias que no deberían ser cuestionadas, pero en estos tiempos tan agitados y tensos muchas personas parecen ignorarlas.

Resulta que acortar el sueño hasta dos o tres horas al día puede afectar negativamente a las capacidades mentales básicas y, a largo plazo, causar graves trastornos de la memoria. La falta de descanso, la incapacidad de romper con los problemas actuales y la relajación total tienen efectos destructivos similares.

La privación del sueño en la llamada fase NREM, que precede a la fase REM, tiene un efecto adverso en la capacidad de concentración y memoria. En la fase NREM, caracterizada por movimientos lentos del globo ocular y la aparición de ondas delta de actividad cerebral, se produce una consolidación y fortalecimiento de las funciones cognitivas. Una noche de sueño demasiado corto interrumpe este proceso y provoca alteraciones de la concentración durante el día.

Por lo tanto, no nos arrepintamos de haber dormido, y si podemos permitírnoslo, tomemos incluso una pequeña siesta durante el día. Esto ciertamente promoverá nuestra salud mental y física, ya que la privación de sueño también reduce la inmunidad del cuerpo.

La influencia de la dieta en el estado mental, es decir, ¿cómo mejorar la memoria y la concentración comiendo adecuadamente?

Una mejor condición mental y física es indudablemente fomentada por una dieta racional y adecuadamente compuesta. Para poder disfrutar de una buena salud mental, una buena memoria y la capacidad de concentrarse plenamente, es necesario asegurarse de que nuestro menú sea lo suficientemente rico, especialmente en vitaminas B y otras, ácido fólico, minerales y otros nutrientes importantes.

El cerebro requiere un suministro sólido de calorías en cantidad y calidad suficientes, que se convertirán en la energía necesaria para su funcionamiento. Por lo tanto, si queremos pensar con claridad, sin obstáculos, centrarnos en un problema específico y tener una memoria fiable, también tenemos que cuidar de una dieta adecuada.

En primer lugar, las vitaminas

Las vitaminas B juegan un papel extremadamente importante en los procesos de pensamiento. Por ejemplo, la vitamina B1 es importante para la transmisión de los impulsos nerviosos, y su deficiencia puede causar daños permanentes en las células nerviosas. Gracias a la vitamina B6 se produce serotonina, que apoya significativamente el trabajo del sistema nervioso, y la deficiencia de esta vitamina resulta en el deterioro de la memoria y el envejecimiento prematuro de las células nerviosas.

El ácido fólico cumple una función especial, de lo contrario la vitamina B9, B11 o la folatina. Participa en numerosos procesos bioquímicos que tienen lugar en el cuerpo, y su deficiencia puede dar lugar a graves trastornos de salud, incluida la degeneración del tejido nervioso. Sin embargo, las vitaminas restantes de este grupo – B3, absolutamente esenciales en los procesos de recordar si la B4 y las vitaminas A, E y C son importantes.

Minerales igualmente importantes

Los minerales no sólo mejoran la conductividad de los impulsos nerviosos y apoyan la función cerebral, sino que también tienen, como las vitaminas, propiedades antioxidantes. El hierro es un portador de oxígeno, el calcio ayuda a conducir los impulsos nerviosos, así como el magnesio, que además contribuye a la producción de vitaminas B. El potasio mejora la oxigenación del cerebro, el fósforo mejora la inteligencia y la memoria, el zinc protege el sistema nervioso contra los radicales libres.

Hidratos de carbono compuestos

El cerebro utiliza hasta el 25% de la energía suministrada al cuerpo, incluyendo casi la mitad de la glucosa que circula en la sangre, que, junto con el oxígeno, es la fuente principal de su suministro. Sin embargo, por razones de salud, deben evitarse los azúcares simples y utilizarse los carbohidratos complejos. De esta manera, proveeremos a nuestro cuerpo y cerebro de suficiente energía, sin temor a un excesivo y rápido aumento de los niveles de azúcar y la formación de tejido graso.

Proteína necesaria

La proteína es un bloque de construcción esencial del cerebro, que también es responsable de la regeneración eficiente de las células nerviosas. Su deficiencia resulta no sólo en un debilitamiento general del cuerpo, sino también en problemas de memoria, concentración y todos los procesos de pensamiento.

Valiosos ácidos Omega3

Los ácidos grasos insaturados de tipo omega tienen un efecto positivo en la función cerebral. Mejoran la memoria y la concentración, reducen el riesgo de demencia y mantienen la mente fresca durante mucho tiempo.

Lecithin

Esta sustancia es particularmente importante para las personas afectadas por el deterioro del cerebro, ya sea debido a la edad o como resultado del estrés y la fatiga. La lecitina mejora la función mental, especialmente la memoria, la concentración, el pensamiento claro y la capacidad de aprendizaje.

¿Qué deberíamos comer primero?

Además de los productos que constituyen la base de una dieta saludable, es decir, verduras ricas en vitaminas y minerales, fibra y carbohidratos complejos, productos de grano entero y leche y sus productos, y finalmente pescado, preferiblemente marino, vale la pena complementar el menú con ingredientes poco populares, en este caso muy importantes.

Entre ellos figuran, por ejemplo, la semilla de lino, una fuente rica en lecitina, zinc y ácidos grasos insaturados, y productos de soja de composición similar. El menú diario incluye legumbres, semillas de calabaza, nueces, semillas, frutos secos y un poco de chocolate amargo.

También se pueden utilizar preparados listos para usar que contengan en forma condensada los componentes más importantes para la eficiencia de la mente, como, por ejemplo, el suplemento dietético Brain Actives, que es una combinación de sustancias nootrópicas valiosas para el trabajo cerebral.

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Fuentes:

Category: Salud

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